La atención humana es un recurso finito, formado por entornos diseñados para capturarla.
Estudiamos cómo los entornos digitales contemporáneos —diseñados con incentivos de captura, recompensa intermitente y fricción mínima— reorganizan la conducta y el pensamiento profundo.
No producimos manifiestos anti-tecnología, ni promesas de productividad. Producimos protocolos: prácticas concretas, repetibles y verificables para recuperar autonomía cognitiva en condiciones contemporáneas.
Prácticas estructuradas para sostener atención, recuperar foco profundo y reducir consumo reactivo.
Procedimientos verificables de uso, exposición y abstención frente a sistemas digitales.
Sesiones de inmersión, silencio sostenido y trabajo cognitivo en entornos físicos diseñados.
Lectura crítica continua de los dispositivos, interfaces y rituales que moldean conducta colectiva.
Configuración del espacio, los objetos y los tiempos para favorecer procesos profundos.
Veintiún días de práctica deliberada para recuperar foco, reducir interrupciones, reconstruir continuidad cognitiva y desarrollar una relación más consciente con la tecnología.
Tres encuentros presenciales, seguimiento durante 21 días, grupo reducido de 15 personas. Próxima cohorte: a confirmar fechas — 2026.
Leemos cada postulación personalmente.
Entrenamiento experimental de 21 días sobre conducta digital, atención y autonomía cognitiva. Tres encuentros presenciales y seguimiento grupal continuo.
Módulos cortos para individuos y formaciones a medida para equipos, instituciones educativas y organizaciones. Talleres, intensivos y consultoría.
Todavía podemos decidir cómo queremos relacionarnos con la tecnología.— Instituto de Ecología Cognitiva
Pero primero tenemos que volver a notar qué está pasando con nuestra atención.